QUIRÓN

QUIRÓN: Regente de Virgo y la Casa 6
La Cruz de la Materia sirve aquí en unión entre el Circulo del Espíritu y la Media Luna del Alma.

Nota clave: El inconformista. Sanador herido, curandero interno, chamán. Maestro de las artes adivinatorias, psicólogo, médico, alquimista. Maestro de las artes y de la música. El tejedor de nuestro cuerpo espiritual. El puente a los planetas transpersonales.
Correspondencia psicológica: La integración de los opuestos. La sanación de uno mismo. La entrega al mundo transpersonal.
Impulsos representados: Impulso hacia la sanación. Impulso hacia la profetización mediante la técnica y el análisis.
Necesidades representadas: Necesidad de sanarse y de sanar los otros. Necesidad de la búsqueda espiritual.
Expresión positiva: La búsqueda de la sabiduría. La técnica; el análisis. La entrega transpersonal y devoción espiritual.
Expresión negativa: El dolor de la soledad. Las enfermedades crónicas; hipocondriaco.
Entre el pasado y el futuro,  es el aquí y ahora. Es el maestro que está más allá del bien y del mal, buscando sólo el conocimiento y el desarrollo de hombre. Es el despertador del héroe que yace dentro de nosotros, y también el curandero de todas las heridas. Es la llave para elevarse a los niveles transpersonales o impersonales.

 

Desde el punto de vista astronómico, Quirón está situado entre la órbita de Saturno y la de Urano, siendo su órbita muy elíptica y errática. Saturno es el último planeta de los llamados personales (pueden ser observados a simple vista, sin telescopio e influyen directamente sobre nuestra personalidad) y está relacionado con la conservación, la preservación y la estructura. Una vez pasados los límites de Saturno, nos encontramos en el ámbito del inconsciente colectivo (el depósito de las imágenes arquetípicas) Señala la transición de una fase de conciencia a otra. Urano representa la necesidad de liberarse de las estructuras impuestas por Saturno. Entre los dos, la comunicación es difícil de establecer. Saturno actúa como un muro que preserva al individuo del caos exterior, pero al mismo tiempo, le impide tener acceso a lo desconocido. Quirón, cuyo símbolo recuerda una llave, puede ser el vínculo que permita establecer un puente entre Saturno y Urano. Si representamos a Saturno como los muros de una casa con las puertas y ventanas cerradas, y Urano el exterior de la casa, Quirón representa la llave que abre la puerta permitiendo la interrelación del interior con el exterior. El método de Urano seria romper el muro; Quirón nos permite realizar el contacto de una manera menos destructiva; Saturno por otra parte mantendría las puertas y ventanas cerradas. La misión de Quirón consiste en encontrar la cerradura de la manera más fácil posible, aunque a veces no puede evitar hacernos pasar por experiencias dolorosas. Dependerá de lo anclado que esté Saturno en las viejas estructuras y de su resistencia al cambio. Quirón, el inconformista, no defiende lo establecido ni lo destruye, se aparta de ello. La parte de nuestro mapa natal que esté influida por Quirón, se caracterizará por una manera de ser muy propia. Se aparta del rebaño y no pretende cambiar la sociedad, pero no puede evitar influir en ella, ya que por su particular manera de vivir y de actuar, atrae seguidores. En cuanto a su tamaño, es un cuerpo pequeño por lo que su acción puede pasar desapercibida. Quirón representa el momento presente que se nos escapa continuamente. Entre Saturno el pasado y Urano el futuro, Quirón es el aquí y ahora, que inmediatamente se convierte en pasado, su llave está orientada hacia el futuro; su misión es conducirnos hacia él, voluntariamente o no, para que encontremos la revelación interior, la fraternidad auténtica y la liberación de nosotros mismos. En la mitología griega, Quirón era el hijo de Cronos (Saturno) y Filira, una ninfa del mar. Para esquivar la mirada de su esposa Rhea, Saturno se transformó en caballo para unirse a Filira; pero no pudo evitar que su esposa se enterara. Y la pobre Filira tuvo que huir a una isla del mar Egeo para dar a luz a su hijo; cuando vio el ser que había engendrado, rogó a los dioses que la transformaran, y ellos la convirtieron en un tilo. Quirón fue abandonado por su madre, pero al ser inmortal, no murió. Parece ser que Quirón fue el primero centauro y que reinó sobre ellos a través de los siglos como su rey-sacerdote. Fue adoptado y protegido por Apolo que le enseñó las artes, las ciencias, la adivinación y la sabiduría que le haría elevarse por encima de su naturaleza animal. En otra versión fue Atenea su protectora. Centauro benefactor, era sabio y fue un gran maestro; se retiró al monte Pelion, a una cueva, donde adquirió un gran renombre por sus conocimientos. Conocía las virtudes curativas de las plantas, y es el padre de la cirugía. Su nombre proviene de Cheir, que significa mano en griego y que es un órgano de curación por sus virtudes magnéticas o por su uso en la cirugía. A Quirón le fueron encomendados muchos héroes para que los adiestrara en la caza, la música,, en el arte militar además de la medicina. Entre otros, cabe destacar a Acteón, Eneas, Jason y Medeo. Hasta tal punto era grande el conocimiento que poseía de las virtudes medicinales de las plantas que Apolo le confió la educación de su hijo Asclepio que fue el más dotado de sus discípulos. Se crearon muchos santuarios dedicados a Asclepio, siendo el más famoso el templo de Epidauro (siglo IV a.J.C). Se representaba a Asclepio con la corona de laurel en la cabeza y llevando en la mano un bastón rodeado por una serpiente. Los latinos importaron su culto y lo llamaron Esculapio. Vemos primero que Quirón es hijo de un dios y una ninfa. Por su herencia puede comprender y acceder a ambos mundos: el de los dioses y el de los mortales. Esto hecho también queda reflejado en su forma física: un centauro, mitad hombre -conexión con lo divino, lo espiritual- y mitad caballo -conexión con los instintos, las pasiones.

En la historia del nacimiento de Quirón ya podemos ver algunos motivos psicológicos importantes relacionados con el significado de este planeta. Quirón fue rechazado por su madre, y es de suponer que jamás conoció a su padre, Cronos. Fue concebido mientras sus padres tenían una forma animal, es decir, como fruto de una unión instintiva. No he encontrado ningún relato de una reconciliación entre Quirón y Cronos, y el rechazo por parte de Filira del producto y la expresión de su propia vertiente instintiva llegó hasta tal punto que prefirió quedarse eternamente prisionera bajo la forma de un árbol. En nuestra sociedad, muchísimas personas comparten la herida del rechazo de lo instintivo. Muchos de los que han recibido la influencia primordial de las formas de pensamiento de la cultura occidental judeocristiana nacidos de padres cuidadosamente entrenados y “educados” en la represión de su vertiente instintiva. Este rechazo de si mismos hizo que fueran incapaces de reconocer ese mismo aspecto en sus hijos, y más aún de aceptarlo y cultivarlo. Con las tendencias culturales que más adelante expresaron la “liberación sexual”, el péndulo se ha ido al otro extremo; sin embargo, no podemos relacionarnos con una fuerza por la cual estamos poseídos, ni menos aún respetarla. La soledad y el aislamiento resultantes de esta combinación de una madre negativa y rechazante con un padre ausente o débil son un tema psicológico común en nuestro tiempo, y que proporciona la puesta en escena necesaria para un guión arquetípico, el del “nacimiento de un héroe”. Es frecuente que los hijos de padres así se sientan huérfanos y fantaseen que sus padres terrenos no son sus verdaderos progenitores, y que un día sus padres “de verdad” acudirán a su rescate; éste parece ser un tema que emerge a medida que se desarrolla el sentimiento de individualidad, especialmente como una reacción autoprotectora ante una situación inicial lesiva. Cuando un niño no tiene una relación de amor con sus padres o cuidadores, su psiquismo queda ampliamente abierto al ámbito de lo imaginario, y la formación del yo se halla obstruida o totalmente impedida. En un sentido positivo, esto puede favorecer en nosotros (como sucedió a Quirón) un precoz sentimiento del destino, y el empeño por cultivar nuestra propia individualidad; negativamente, puede impulsarnos a escapar del dolor de nuestras heridas poniendo cada vez más acento en lo espiritual, pero de una manera unilateral y enrarecida, en la que se suprime lo instintivo para así mantener un falso sentimiento de elevación de la conciencia. Innecesario es decir que tarde o temprano los instintos volverán por sus fueros para corregir el desequilibrio, causando frecuentes crisis y enfermedades, sean éstas mentales o físicas, que se cuentan entre las manifestaciones más obvias de Quirón en el mapa.

Apolo, el dios solar tan reverenciado por los griegos fue el padre adoptivo y el maestro de Quirón; en ausencia de Cronos, la suya es la primera influencia masculina importante en la evolución de Quirón. Apolo era el dios de la música, la profecía, la poesía y la sanación, un noble parangón de juventud, belleza, sabiduría y justicia. Sin ser jamás vengativo, purificaba en cambio a los hombres de su culpa y de sus transgresiones. Ofrecía además su divina protección contra los animales salvajes y contra la enfermedad, aunque era el dios de caza, y bien capaz de enviar plagas. Sus amores eran en su mayoría desdichados; su escasa capacidad para relacionarse (Eros) parece haberle creado dificultades, en tanto que en él estaba mucho más desarrollado el principio de la razón y el orden (Logos). La energía arquetípica representada por Apolo es lo directamente opuesto a la unión instintiva de la cual nació Quirón; en la relación entre ambos, sin embargo, vuelve a aparecer el tema de la yuxtaposición de lo instintivo desenfrenado con los factores de control que son la razón y la educación. Según otra versión, Quirón alcanzó la sabiduría cuando Atenea apoyó la mano sobre su frente. Aunque la imagen de Atenea echa raíces en las antiguas figuras femeninas de la sabiduría, para la época en que su imagen hubo pasado el filtro del pensamiento patriarcal griego se decía que ya había nacido armada con casco, lanza y escudo de la cabeza de Zeus. O sea que es una imagen poderosa pero un tanto desencarnada de lo femenino, puesta principalmente al servicio de lo masculino y dedicada a los procesos de la educación y la civilización. De ahí que, aunque Quirón sobreviva, sigue estando eternamente herido, en pugna con su ser instintivo, que había sido humillado y rechazado; se convierte en cambio en el mediador de los ideales apolíneos en una especie de armonía, cultura, orden y creatividad que se pone “en contra” de lo instintivo. Ésta es su primera herida, y es una herida que muchos compartimos. Robert Stein describe muy claramente esta situación:

“El cultivo y la evolución del yo individual requieren ciertamente un proceso de restricción y domesticación de nuestra propia naturaleza, de lo cual se sigue que el desarrollo de la civilización bien puede haber exigido la diferenciación y separación entre las naturalezas espiritual y animal del hombre. Pero una vez que el caballo está domado y embridado, es destructivo el empeño de llegar a controlarlo por completo, valiéndose de la brutalidad y de la fuerza. La relación entre el hombre y el caballo debe llegar a ser una relación de armonía y amor; el Amo de verdad está tan afinado con su caballo que no necesita riendas. De la manera más simple, el hombre occidental no se ha mostrado dispuesto a renunciar a ninguna  porción del poder que ha obtenido en su conquista de la Naturaleza. Por miedo a perder su poder, sigue abusando de su caballo y descuidándolo. La dificultad reside en que el poder de la conciencia se apoya en la individualidad, en tanto que la Madre Naturaleza ama a todos sus hijos de forma igual e indiscriminada. Así el hombre moderno considera que renunciar parcialmente a su poder o devolvérselo en parte a la Naturaleza es una pérdida de individualidad. Además, las medidas represivas que el hombre ha tomado en contra de la naturaleza han tenido como resultado una tremenda acumulación, en su propia alma, de potencias oscuras y violentas que amenazan con hacer erupción en cualquier momento”.

 

La Casa astrológica en que esté situado nos dará una idea de cuáles son los aspectos de la vida en los que podemos ser más instintivos e irracionales, allí donde nuestro ser animal puede adquirir más fuerza, y, al mismo tiempo, donde somos capaces de trascender, mediante nuestro propio esfuerzo, la parte instintiva, dejando aflorar nuestro ser espiritual, transmutando el gran potencial de la energía animal y utilizándola para nuestro crecimiento hacia otros niveles del ser. Otro aspecto importante es el rechazo de Quirón por parte de su madre. Esta sintió vergüenza al ver el ser que había engendrado y lo abandonó. Observemos aquí la conexión entre Quirón y el “rechazo”. En la Casa astrológica en que encontremos a Quirón se le mostrará el aspecto de la vida en el cual somos más susceptibles al rechazo, donde quizá lo hemos vivido ya -real o imaginario- lo cual abrió una grieta en nuestra afectividad, quedando una herida que despierta a la más mínima insinuación. Quirón fue abandonado a su suerte, y lo que podía convertirse en tragedia, cambió de signo al ser protegido por los dioses que, a cambio de una pérdida afectiva absoluta, le transmitieron la sabiduría que, más tarde, le permitió convertirse en un gran maestro. Parece ser que a pesar del dolor del rechazo que experimentamos en su Casa, en realidad contamos también con una gran protección, surgiendo la ayuda que necesitamos para superar la prueba y transmutar el dolor en conocimiento que será útil, primero para nosotros, pero también deberá ser compartido con los demás. Las enseñanzas de Quirón comprendían el todo, transmitía a cada alumno lo que serviría para su desarrollo de su destino sin tener en cuenta sus propias ideas ni manifestar ninguna preferencia. No se trata de un gran benéfico, sino de un maestro que está más allá del bien y del mal, buscando sólo el conocimiento y el desarrollo del hombre. También encontramos un Quirón relevante en las cartas natales de terapeutas, médicos, profesores, y en general de individuos que tiene una influencia importante sobre los demás. Su influencia no puede definirse como maléfica o benéfica, actúa como un desestabilizador que nos obliga a crear un orden propio sumergiéndonos en experiencias dolorosas (que pueden ser enfermedades) y nos provoca un despertar de conciencia. La experiencia globalmente puede definirse como positiva, pero si analizamos paso a paso podemos encontrar fragmentos muy dolorosos y difíciles de superar. Al enfrentarnos con las pruebas que Quirón nos propone, despertamos el héroe que yace en nosotros, el lugar donde se ubica Quirón en el horóscopo demuestra dónde podemos desarrollar nuestro potencial latente para convertirnos en héroes para realizar hazañas imposibles en la cotidianidad. Quirón, el sanador herido, recibió ayuda y educación por parte de los dioses hasta convertirse él mismo en un gran maestro. Quirón se convirtió en educador de niños superdotados. Algunos dioses les confiaron a sus hijos para que los educara. Él les enseñaba las artes, las ciencias, la adivinación, la caza, la guerra, la música y también las virtudes curativas de las plantas. Podemos deducir de esto que Quirón tiene asignado el papel de instruir, enseñar, hacer madurar a la persona; su posición nos proporciona información acerca de las experiencias vitales que necesitamos para nuestra evolución. En la medida que somos conscientes de la lección implícita en cada experiencia, el sufrimiento que está nos produce se transforma en la llave que nos permitirá acceder a un nivel más alto de madurez.  El episodio que significó para Quirón el título de Sanador Herido es de importancia básica para su historia.

En su versión más difundida, Hércules fue invitado a cenar por los centauros, pero surgió una disputa y el invitado comenzó a pelearse con sus anfitriones. Los centauros huyeron en todas direcciones, perseguidos por Hércules, y una de las flechas que éste disparó hirió a Quirón en una pata, causándole la herida incurable que le hizo padecer durante el resto de su larga vida. Otra versión relata que Quirón fue herido en una batalla entre los lapitas y los centauros, provocada por estos últimos, ebrios, habían intentado violar a una novia lapita. Cuando nos detenemos a considerar las implicaciones de esta historia nos encontramos con varios puntos importantes. En la batalla durante la cual Quirón resulta herido participan los centauros, ya sea contra Hércules o contra los lapitas. Es decir que las facciones en pugna simbolizan el conflicto encarnado en la forma misma de Quirón: los centauros representan la mitad inferior de Quirón, su parte animal y rechazada, en tanto que los lapitas y Hércules representan su mitad superior, su parte humana. Esta herida es la herencia de los siglos de represión y de persecución de lo instintivo que hay en nosotros, y es el estado en que se encuentra hoy gran parte del mundo que llamamos civilizado. El conflicto se expresa en lo que tiene de más negativo, en la herida del propio Quirón, y anuncia el peculiar destino de este como imagen de la potencial reconciliación de estos dolorosos opuestos. Quirón sufrió incesantemente por culpa de su herida. Como era inmortal, no podía provocarle la muerte, pero él no logró curársela a pesar de todas sus habilidades. Irónicamente, su capacidad para ayudar a los demás se enriqueció gracias a su continua búsqueda de alivio para su propia herida incurable. Esta situación dolorosa y humillante, se da con frecuencia entre las personas que trabajan en profesiones relacionadas con la medicina, ya sea ortodoxa o alternativa. Quirón se convirtió en sabio y profeta, en médico, maestro y músico. Su ministerio incluía a los rebeldes centauros, y a varios reinos pequeños del norte de Grecia. Hay numerosos relatos de sanciones y adivinaciones realizadas por Quirón, pero quizás el episodio más interesante para nuestros fines sea la sanación de Télefo, quien –herido por una lanza que Quirón había dado a Peleo- consultó el oráculo de Apolo al ver que su herida no cicatrizaba, y recibió como respuesta “la herida sólo podía ser curada por su causa”. Así queda asociado Quirón con el principio homeopático del restablecimiento, en el cual “lo igual cura lo igual”; por ejemplo, para curar mordeduras de serpientes se pueden usar cantidades ínfimas de veneno de serpiente. Podemos observar este principio en acción cuando se producen tránsitos importantes de Quirón, y también las relaciones en que están en juego aspectos significativos entre éste y otros planetas. En términos psicológicos podemos equiparar esto con la “repetición compulsiva”. El recuerdo de una sensación dolorosa, almacenado en el subconsciente tenderá a atraer, en el presente, situaciones que repitan los mismos ingredientes, renovando así la antigua herida. Sin embargo, estos ciclos de repetición ocurren porque hay una herida que aún sigue intentando sanar, y/o porque algún cambio de actitud o alguna expansión de la conciencia pugnan por realizarse. En momentos así es posible la sanación, pero si la dosis de repetición es exagerada, puede llegar a abrumar a la persona, y la herida, en vez de curarse, puede hacerse más profunda o convertirse en una enfermedad fatal. En estas ocasiones, la sabiduría de los instintos podría reorientarnos; solo con que fuéramos capaces de escucharles, sabríamos inmediatamente que nos hemos equivocado de camino. Sin embargo, lo triste es que una vez que la relación se ha roto, como le pasó a Quirón, aprender humildemente a escuchar de nuevo puede costarnos la vida, o poco menos. Nuestra virtuosa “mitad superior” está demasiado bien dispuesta a convertir nuestra disociación en una filosofía, e incluso a tratar de convencer a los demás de su verdad. Ésta es una expresión del celo misionero que se asocia con Quirón.

Allí donde éste se encuentre en el mapa, el individuo corre el riesgo de convertirse en “poseído”, en una persona obsesionada por alguna idea, creencia o propósito que puede perpetuar sus propias heridas y conducirla a tratar de convencer a los demás de esa “verdad” que quizá no sea más que una defensa desesperada contra su propio dolor interior. Al decir esto, el propósito no es desvalorizar los inmensos aportes que han hecho a la humanidad personas motivadas por sus propias heridas, sino ofrecer a nuestra época una imagen de sensatez y reserva en momentos en que una plétora de filosofías y de métodos de curación y de crecimiento nos inducen continuamente el insidioso sentimiento de que “Si pudiera decirlo a gritos, analizarlo, descubrir qué significa, entenderlo desde el punto de vista astrológico o lo que sea, entonces, todo se resolvería”. La historia de Quirón subraya la necesidad de aceptar que estamos heridos como condición previa para que se produzca la sanación y demuestra también cómo la sabiduría de nuestra propia psique puede aportarnos la curación de maneras que nos resultan difíciles de aceptar. Finalmente, Quirón fue liberado de su tormento por mediación de un curioso intercambio de destinos con Prometeo (Urano), a quien llega así a ser una figura clave en el desenlace de la historia de Quirón, y que quizá también puede significar para nosotros una imagen que nos guíe en la resolución apropiada de nuestros conflictos y en la sanación de nuestras heridas. Zeus había hecho encadenar a Prometeo a una roca, como castigo por haberse burlado de él y haberle robado el fuego. Todos los días un águila venía a devorarle el hígado (regido por Júpiter), que volvía a crecerle noche tras noche, de modo que la tortura de Prometeo era continua. Zeus decretó que Prometeo sólo podría ser liberado si un ser inmortal accedía a descender en su lugar al Tártaro, renunciando así a su inmortalidad, y con la condición de que en lo sucesivo, Prometeo llevara siempre una corona de hojas de sauce en la cabeza y un anillo en su dedo. Hércules abogó en favor de Quirón, y Zeus terminó por acceder al intercambio. Esto tiene mucho que ver con el significado de Quirón en el mapa: el que hirió a Quirón es también el que le facilitó la sanación. Tampoco aquí Quirón (el sanador/salvador) actuó por si mismo; en última instancia, es aquello que llevamos dentro de nosotros y que nos hiere lo que debe arrependirse y acudir en nuestra ayuda, porque si no, seguiremos siendo víctimas de nuestro destino, sin darnos cuenta de nuestra propia destructividad. Quirón ocupó el lugar de Prometeo, y finalmente murió; después de nueve días. Zeus lo inmortalizó, dándole la forma de la constelación del Centauro. Hércules, invocando a Apolo, atravesó con una flecha el corazón del águila que devoraba el hígado de Prometeo. Esta es también una imagen sugerente. Las aves monstruosas y rapaces suelen ir asociadas con el lado destructivo del espíritu masculino: los pensamientos destructivos que devoran y estorban nuestra creatividad y nuestro sentimiento de un significado, y que nos vuelven en contra de la vida del cuerpo. Con frecuencia, lo único que puede acallar a estos monstruos que se alojan en la mente es una apertura del corazón que nos lleve a aceptarnos y a compadecernos, y a aceptar y compadecer también a los demás. En términos psicológicos, Quirón es el Maestro Interior a quien debemos lealtad y sumisión. El conjunto de elementos astrológicos que le rodean puede simbolizar las pruebas, los sufrimientos, las disciplinas y las tareas que se despliegan bajo la tutela de este Maestro Interior, cuyo sendero es la vida misma, independientemente de que esto incluya o no el seguir una determinada tradición espiritual. Las crisis o las experiencias de aprendizaje importantes pueden reflejarse en cualquier factor del Horóscopo, pero es probable que las interprete y procese de una manera congruente con la configuración de Quirón, planeta que describe la naturaleza de lo que aprendemos de nuestras experiencias vitales. Describe con frecuencia la concreción de una cualidad del ser o una transformación de la conciencia que intenta nacer y evolucionar en aras de nuestra totalidad; una cualidad que puede ser inadecuada o compulsivamente traducida en algo que se ha de hacer, lograr o perseguir. De ahí el tema de la búsqueda, que es tan importante para Quirón. El objetivo de la búsqueda es el sí mismo, que no se deja encontrar en otros lugares o con otras personas, aun cuando ellos y ellas puedan proporcionarnos un reflejo; no está en los libros ni se lo puede conseguir, comprar, pedir prestado ni robar. Sin embargo, cuando hemos aprendido a escuchar al Maestro Interior, cualquier experiencia puede ser enriquecedora como parte del viaje que es nuestra vida, que no podemos dejar de recorrer, ni siquiera en la muerte. “Nunca se acabará nuestra exploración, y el final de toda nuestra búsqueda será llegar allí donde empezamos y conocer por primera vez el lugar”.